miércoles, 12 de mayo de 2021

LA MATRIX EN TIEMPO REAL

Y que mejor ejemplo en medio de una pandemia provocada por la Covid, con la subjetividad al orden del día, con el yoísmo engreído y potenciado a favor o en contra de quienes detentan el poder “real”, que en la mayoría de los casos no irá de la mano de su pariente más débil, el poder “formal”. Así se va construyendo en, el primer caso bajo una planificación muy elaborada por su manual de misiones y funciones; mientras que en el segundo se “va viendo” en función de los materiales con los que se cuente, cuyo resultado no siempre logrará cubrir las necesidades, dando pie al pariente fuerte que ordenará a todos sus peones construir ese planificado “relato”. Una tarea (seguramente basada en esa “tarea” de los años oscuros, pero que nunca dejó de estar en el imaginario de quienes integran la familia del real y sus descendientes), cuyo primordial objetivo será corroer y denostar el accionar del poder formal, sin importar las consecuencias, que se tomaran como daños colaterales atribuidos, obviamente, a quien ejerce ese poder, obteniendo de esa manera un gran porcentaje de las fichas apostadas. Aunque se podría decir que eso no es tan así, ya que sería entender a la sociedad como androides, es verdad, pero a medias. No debemos salirnos del eje. El poder real siempre tendrá obreros a su antojo que combatan y construyan. Un ejemplo es mirar a nuestro derredor y ver a una américa latina coptada por ese real replique casi calcado. Una sociedad y dos opiniones, la que lucha por reivindicar sus derechos y la otra que lucha por reivindicar los derechos del poder, creyendo que, como aspirante de clase, eso le gestionará el ascenso. Una sociedad dividida a gusto del paladar negro. ¿Ambos grupos tienen opinión formada? Ní. ¿Ambos grupos piensan? No. ¿Ambos grupos razonan? No. Los primeros tratan de ir deconstruyendo en la lucha; mientras que los segundos son aquellos que nunca desconectaron de la Matix, siguen siendo formateados y reformateados a medida que la acción lo requiera, replicando automáticamente lo que su ordenador desde el sistema central le mande. O sea, ambos emiten opinión, lo importante es desde dónde lo hacen, y para entender un poco eso, vayamos al terreno de lo individual, de lo cotidiano.

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lunes, 10 de mayo de 2021

María Sarkis Yazbek Murad Murad de Murad - EL DESTIERRO

El destierro.

 

Los jóvenes turcos, en alianza con otras fuerzas y fogueados por occidente, principalmente Francia y Gran Bretaña, cuyos intereses económicos y comerciales eran más que evidentes, logran cambiar sultanes como figuritas, restituir un parlamento que operara a su antojo y a medida que se lían al “poder” son fagocitados por éste y terminan haciendo terribles atrocidades y desigualdades peores a las que supuestamente fueron a combatir. Nacen como revolucionarios que quieren cambiar el sistema, la desigualdad los agobia, las injusticias los abonan a luchar, pero cuando uno de los pueblos del imperio alza sus voces, porque no ve nada de eso, sino lo contrario, ocurre lo que aún hoy el mundo repudia. Las fisuras del imperio promovieron una fuerte propaganda a la que estratégicamente intentaron sembrar en todo el territorio. Lisa y llanamente una “operación” orquestada a sangre fría, un comportamiento canalla, una fake news que recaía sobre el pueblo armenio.

María fue testigo del destierro armenio, de lo peor que un ser humano puede hacer a otro, en pleno día, a vistas de todos, de muchos que acobijan, los menos, los pobres, como siempre; mientras que los muchos, los amigos de ese “poder” miran para otro lado, son tibios en sus comportamientos, aunque inexcusable en sus actitudes. Se sintió desterrada en su propia tierra viviendo el mismo destino que ellos, pero también tendió su mano acobijando y ayudando a los desterrados peregrinos que de a miles llegaban a sus tierras. Todo eso lo vivió sin ser invitada a ver, claro, era en esos momentos en los que estaba liberada, cuando podía ver a los demás conectados y sincronizados a un ritmo de relojería, ahí cuando se encontraban el destino y su libre albedrío, cuando las pequeñas fichas de libertad eran pocas, muy escazas, solo usables por ellas, ya que sus baterías no soportarían otro despliegue, y lo sabía, lo aprovechaba y decodificaba, para intentar luego poner en palabras esa vivencia. En esos caminos rocosos y de laderas de piedra caliza o de montes achaparrados los vio, en los despeñaderos los vio, a la vera de los senderos que bajan al valle los vio, apilados como NN los vio y ayudó en lo que pudo y compartió con esos peregrinos forzados a caminar su tierra, huyendo  del horror y el espanto, huyendo de la muerte segura, dejando su tierra, desmembrada su familia, modificada su historia por la decisión de un destino manipulado por otros, que será su destino de ahora en más, pero con la impotencia de no creerse merecedores de ese castigo, donde la falla de la máquina dio mayor potencia al desarrollo y canceló las claves de  acceso a la libertad, allí donde xi desnivela todas las fuerzas y erosiona cualquier posibilidad. La hipocresía vuelve y se deja ver, pero no logra opacar el olor a muerte injusta. La marcha forzada de los armenios por cientos de kilómetros, que atravesó zonas desérticas, provocó que la mayor parte de los deportados pereciera víctima del hambre, la sed, las enfermedades y las privaciones. Los supervivientes que no lograban esconderse, acogidos por ejemplo por campesinos libaneses, eran robados y violados por los gendarmes que debían protegerlos, con frecuencia acompañados por bandas de asesinos y oportunistas, honrando a ese pueblo, a esas vidas vio, fue presencia entre tanta ausencia, lo que suponía protección vio tornarse en indiferencia, en una ambigüedad favoreciendo al más fuerte y nuevamente debe regresar y conectarse, seguía creyendo en el mandato, nunca lograría decodificarlo.  

Sabido es que esos fueron tiempos difíciles para ella también.  Su apariencia no era la misma, sus rasgos marcados daban cuenta de una falta de foco entre lo cronológico y lo visual, era muy joven con aspecto de mayor, de haber corrido y en la carrera acelerado las agujas del tiempo, corría su cuerpo, pero no su mente, corría su necesidad, pero no su posibilidad, corría su deseo, pero no su suerte, un correr espantado por el hambre, premura, pensando en su hija, su familia, pero también ante la injusticia a la que no podía enfrentar, aun quisiera, porque no contaba con la astucia y la malicia de un veneno que se infiltraba por las fisuras más inesperadas de una sociedad corrompida por la ignorancia aprovechada, por la seducción atrevida de gobernantes o poderosos dispuestos a entregar su alma al diablo a cambio de la vida eterna, ignorando ellos que su ignorancia, mezcla de paganos infieles devenidos en creyentes inmorales, los hacia presas del poder supremo regente en la Gran Puerta. Los sultanes aprovecharían esas pociones venenosas como herramienta, sin tener la necesidad de exponer demasiado poderío bélico, sin mostrar sus tropas, solo mandando algunos infiltrados que motivaban escaramuzas en el pueblo escéptico. María, en sus días de trabajar en tierras sirias, también pertenecientes a los dominios de la Gran Puerta, se fue enterando de esas practicas ejercidas ante la mirada de un pueblo que desconocía lo significante que puede ser leer entre líneas, pero claro, la ignorancia no es maestra de interpretaciones sutiles y tampoco significa que María tuviese acceso a los expedientes para poder juzgar tamañas mendicidades, ella simplemente actuaba bajo los efectos del sentido común, era simple.

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miércoles, 5 de mayo de 2021

DISCULPAS VERSUS PERDON

DISCULPA

Interesante respuesta a ciertos actos, si los hay.

Usar excesivamente la palabra “perdón” casi como muletilla tiene múltiples aristas. Bastante común es cuando se lo hace como una manera de demostrar humildad, de evitar un conflicto o de poner fin al mismo rápidamente, transformándose en una expresión básica o reiterada en el vocabulario de la persona. Debería replantearse cuándo, por qué y cómo pedir disculpas, con el convencimiento de deconstruir el mandato y erradicar la palabra “perdón” del vocabulario diario o al menos utilizarla lo menos posible. El hombre es un animal de costumbres jeje.  Si es un “caballito de batalla”, se perderá el significado y el poder de las disculpas sinceras, que dejarán de cotizar en bolsa (para los más creyentes) o no convocara a ningún meeting (para los más agnósticos), en otras palabras, decir demasiadas veces “lo siento”, hace que el acto de disculpas cada vez tenga menos peso. Corolario, guardar las disculpas para cuando sea realmente necesario, si es que la gravedad del hecho lo permite, obviamente.

Si vamos por la negativa, se devalúa el propósito de la disculpa, se devalúa uno mismo, cuando decimos “perdón” con demasiada facilidad; cuando se utiliza para zafar tratando de solucionar situaciones, pero no resuelve los conflictos; o cuando al hacerlo muchas veces termina afectando la auto estima y la autopercepción de las situaciones, entre otras. 

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sábado, 1 de mayo de 2021

martes, 27 de abril de 2021

JUICIO DE VALOR Y PREJUICIO

OPINIÓN

Pese al paradójico juicio que se tiene sobre los “prejuicios”, la gente tiende a juzgar inconscientemente un cierto patrón de actitudes o inclinaciones de las personas.

El abordaje “personal”, obviamente “subjetivo”, forma opinión.

Opinión que habla más sobre el sujeto que la emite, que sobre el abordado, a quien se cuestiona, a quien se está evaluando, concluyendo en una aprobación o desaprobación; por cierto, sesgada por los mandatos no deconstruidos de quien yerra (por desconocimiento, mala fe, o simplemente por no entender que hay “límites a respetar”, que hay un Otro al que no se debe ignorar). El juicio de valor es un arma muy peligrosa; ya decir que es un arma denota el rango conductual del potencial portador. Ese juicio estimativo se basa, compara y concluye con la propia información que posee, calificando e interpretando a su antojo.

Se entiende claramente que la afectación es, directamente proporcional a los valores del juzgante. Por tanto, si quien es juzgado no toma conciencia y pone los límites claros, es potencial objeto de manoseo afectivo-intelectual, asumiendo su cosificación ante la manipulación. Más allá de sus convicciones, el juzgado, incorporará vivencias de la historia del juzgante, que lo ayudaran a fundamentar y sostener esos límites.

En algunos casos quien emite opinión esta tan captado por su valoración que ante un quiebre, trata de interpretarlo sin hacerse para nada cargo del mismo, sino que por el contrario trata en todo momento de justificar su comportamiento, apelando a respuestas fáciles y a comparaciones imposibles o como mínimo absurdas. Se victimiza, confundiendo un juicio de hecho objetivo con un juicio de valor subjetivo (léase: no haber entendido nada de por dónde van los vínculos, logrando de esa manera posicionarse en el lugar equivocado del feedback). Vive poniéndole etiquetas, calificaciones y juicios a casi todas las cosas. Lo hace en forma automática consigo mismo y con los demás, pero se debe diferenciar entre los hechos, un evento cualquiera que se percibirá objetivamente sin la intervención de quien lo percibe; las interpretaciones, donde aparece la distorsión, ya que el sujeto capta y filtra ese hecho cualquiera, lo traduce e interpreta según sus códigos de vida, sus mandatos y sus experiencias pasadas, no habiendo neutralidad, sino que se encuentra condimentado de sus propias consideraciones, valores, creencias y opiniones: siendo justo en este punto donde aparecen los juicios, o sea la interpretación valorativa acerca de algo, donde se asume una postura de calificar o descalificar, funcionando como un procesador de la información que termina distorsionando la realidad. No se trata del hecho en sí mismo, sino que se basa en la configuración propia de esa persona, en como está formateada, interpretando lo que la persona piensa que es ese hecho de acuerdo con su propio ombligo (disculpas por la vulgaridad).

Un juicio de valor: como me gusta o no, está bien o no, debería ser así o asao, puedo o no, etc., posiciona a alguien en una “falsa situación de poder” donde “piensa” que puede cambiar o modificar el curso de las cosas.

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viernes, 23 de abril de 2021

LA PALABRA DEVALUADA

PALABRA

No admite partición. La palabra debe ser la misma en todos los actos, sean estos grandes o pequeños, notorios como para ser recordados o simples, donde la valoración será la misma al igual que su cumplimiento.

Si se parte de esa premisa se entenderán las consecuencias de cumplir con la palabra, con esa promesa o faltar a la misma, fallando y por ende rompiendo el contrato de confiabilidad. Siendo así, la palabra, lo más importante que tiene el ser humano, tanto sea para ejercerla como para cumplirla, poniéndola en juego en todo momento, para intentar lograr ese ida y vuelta con el Otro y de esa manera tejer redes. Aunque para alguno las palabras no son más que sonidos guturales; sin embargo, para otro es la columna vertebral de la vida, donde esta en juego su honor, su honra y va de suyo su valor como ser capaz de razonamiento, pensante, humano. La palabra como tal le da significado a la existencia del hombre. Una persona que no cumple lo que dice, propone o promete, tampoco lo cumple para sí misma, y consecuentemente si se propone algo seguramente no lo logre y sus “palabras” dejen de tener “valor”. He aquí lo importante de “tener palabra”: al decirlo se debe obligar a sí mismo a hacerlo. El pez por la boca muere. La consecuencia sería la pérdida de confianza del Otro, el deterioro, el desgaste y la degradación brutal de las relaciones.

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jueves, 22 de abril de 2021

domingo, 18 de abril de 2021

María Sarkis Yazbek Murad Murad de Murad - EL RETORNO

El retorno.

 

Comenzaba un nuevo capítulo, de una heroína anónima en una guerra que la enfrentó y a la que aprendió a transitar, sortear y padecer. La guerra envolvió al mundo con un manto oscuro, de tinieblas y polvo, de sangre y desmembró lo que la creación había desarrollado como humanidad.

Tomando coraje se desconecta de esa maraña de temores que la mantenía presa, como a los otros y se lanza a rodar por algunos senderos conocidos y otros no tanto, para proveer, aunque más no sea, parte de lo que su entorno necesitaba y día a día se tornaba más escaso, por el egoísmo de los especuladores que acaparaban o los mandados a distribuir que haciendo uso de ese poder, comerciaban, enriqueciendo sus arcas a costilla de la hambruna del pueblo. Vivió y vio hasta lo que nunca hubiera imaginado. Hizo lo que ninguna mujer haría en esos tiempos y todo con el solo objetivo de sobrevivir en medio de una locura que la excedía, pero la obligaba sin consentimiento a ser protagonista, a actuar como pudiera. Fue la autodidactica de su propio camino. Mutó en su comportamiento para favorecerse, se escabulló, comerció, aprendió cuan loable puede ser un comportamiento y cuan perverso y egoísta. Se enfrentó a la difamación de sus pares y al reconocimiento y respeto de los hombres. Fue humilde pero orgulloso ejemplo de honestidad y comportamiento moral. Una luchadora incansable por la justicia. ¿Quiénes eran para señalarla? ¿por qué soportar ser prejuzgada? Es que para la mayoría su comportamiento escapaba a los cánones de una mujer, al sometimiento y la obediencia, era en esos momentos en los que estaba desconectada de la máquina, donde recogía en su camino, pedazos sueltos de libertad, para alimentar sus fuerzas, pero también era presa y sabía que si no volvía a conectar, el descontrol podría tornarse inmanejable, y tenía claro que su finitud no podría lidiar con esa fuerza, solo aprovechaba esos planos para tejer su sabiduría y destejer sus fantasmas.

El tiempo transcurría dejando huellas imborrables en su corazón, en su personalidad y en su piel cada vez mas curtida. Los años fueron pasando y el llamado no llegaba, pero no impidió que desterrara mitos y fantasmas, no se paralizó ante la impotencia y el sufrimiento, ante la desazón y el mandato. Repito. Aprendió a transgredir sin que esto significara deshonra, superó los prejuicios y enfrentó calumnias, no para justificar sus hechos, sino para enseñar su capacidad de batallar ante tal adversidad. ¿Cual? La de ser mujer.

Como muchas tuvo que escoger entre vivir una existencia de mujer, con sus alegrías, cotidianeidad, etc., y vivir una existencia de hombre, a sabiendas que, durante generaciones, esa elección ha sido cruel y muy costosa. Las religiones asumen que la mujer es inferior al hombre y es la principal promotora para que ellas acepten como algo deseable la virginidad, el matrimonio, la heterosexualidad obligatoria, la reproducción y el maltrato por parte del marido, así como la prohibición del aborto y el divorcio. Todo un combo aberrante que aun hoy cuesta deconstruir en su totalidad. Violencia extrema y más violencia. Ella mitigaba ese estatus, cuando en ese preciso giro, la falla de la máquina liberaba su flujo, volviendo a conectarla con la realidad, pequeños momentos, pero suficientes para la finitud de una vida, necesarios para no vivir un tiempo en el que no dejarían leer su historia.

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MARIA A 130 AÑOS DE SU NATALICIO

1891 - 2021




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lunes, 12 de abril de 2021

30 SEGUNDOS - LA DESPEDIDA DE UNO ENTRE MILES DE COMPATRIOTAS

La realidad en carne viva de la Covid19

Lunes 12 de abril.

Hospital Italiano.

Cama 1216... zona de trinchera.

“30 segundos”

Busco dejar algo de lo aprendido en estos días de aislamiento, búsqueda de aire, revisión de sentido bajo la pandemia. Algo. Lo que pueda.

Mientras me enfermaba el Covid encontré algo en estas salas, en estos corredores, en la mirada de estas gentes.

Una cultura.

Un pathos.

Una emocionalidad antigua. Comprometida. Algo yaciendo silente, a la par de la ciencia y la tecnología.

Una cultura.

¿Qué significa descubrir una cultura en el Hospital Italiano en medio de un ataque como este?

Mucho.

Significa, contra lo que podría pensarse, que no es el resultado de muchísimas personas. Con roles marcados, tecnicaturas, profesiones, saberes, tecnologías, destrezas.

No. No es sólo eso. Es una matriz acogedora, extraordinariamente cálida y vivificante.

No es una nave científica que va a Marte. No. Esta va a la región más desolada de tu cerebro. Al caldo primordial de donde alguna vez nos arrastramos sin conciencia. Al lugar desde donde nos asusta el final del Covid llevándose nuestro aire.

Va al lado oscuro de tu cerebro para transformarse en una llamita con algo de calor y luz. Una cultura.

Me caí desmayado por la falta de aire y la desesperación y me encontré entrampado entre los muebles de la sala donde terminé. Donde me estrellé en la caída.

Unas manitas de enfermera tiraban de mí, Bibi.

Cuando crees que ya perdiste todo escuchas el braceo enérgico de la que podría ser hasta tu hija llegando a vos.

Braceando como pudo me alcanzó. Me abracé a ella y me di cuenta de que no estaba en un páramo sin vuelta atrás.

Entre todas me acostaron, me calmaron, me dieron su aire.

Una matriz regenerativa que es la que ayuda. Un supraorganismo como un micelio gigante que sustenta, sin que nadie lo vea exactamente, los bosques que lo acompañan.

Una cultura.

Llegué dispuesto a evitar prolongaciones que arañen dos meses más de sobrevida a costa de desesperación.

No rasguñar las piedras para mí.

Bernardo y otros médicos me escucharon. Luego me pusieron una mano en el hombro y se hicieron cargo de mí. No tengo hermanos. Esto ha sido lo más próximo que he descubierto de esa relación.

Me protegió. Llamó todos los días a mi hija que amo y la contuvo. Le explicó. La protegió.

No hay palabras. Es la matriz que regenera. La que de alguna manera cargamos los sapiens cuando nos fuimos de África. Nuestra estrategia. No preguntes por quién doblan las campanas, ya sabemos, suenan por vos y por mí, hermano.

Tuve que partir al servicio de terapia intermedia. Estaba inquieto. Aparecieron kinesiólogos, médicos, enfermeros. El mismo espíritu. Las médicas llamando a mi hija y ayudándola mientras ella me ayudaba a mí.

La matriz regenerativa y matriarcal de la viejísima Europa. Cuando los pueblos como Huyuk no tenían murallas. Los matriarcados de miles de años atrás, que sostenían la cultura. Cuando las culturas matriarcales no habían sido barridas por los caballos de la edad del hierro.

Y de pronto... las manitas de Bibi, el desborde humanista y contenedor de Bernardo, la dulzura de la kinesióloga, la gente que te ayuda de todas las formas porque son una cultura que dice que sos valioso. Seguramente es cierto. Pero es porque te quieren desde lo más básicamente humano.

Una cultura regenerativa que también alcanza a los varones.

Todavía no se como saldré. Y no me preocupa tanto. Y dicho con humildad. En serio. Saldré con paz y con cariño. Está muy bien. Tengo 75 años. ¡Carpe diem para nosotros todavía!

Con estos pensamientos rondando desde hace unos años, muchas veces, me pregunté cómo quería mi salida.

Sólo quiero 30 segundos lúcidos. Para poder evocar a los que quise sin que llegue a atraparme la melancolía.

Me iré bien. Este hospital y su gente estará también en esos 30 segundos. Gracias, gracias, gracias.

Hugo Adolfo Míguez

Hugo Adolfo Míguez, experto en epidemiología psiquiátrica, investigador del Conicet, docente y consultor en temas de adicciones, dejó su testimonio desde la terapia intensiva

28/08/1945 - 20/04/2021
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