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martes, 29 de junio de 2021
Blastos, el comienzo...
lunes, 28 de junio de 2021
Orgullo
Día Internacional del Orgullo LGBT
jueves, 24 de junio de 2021
¿Mielofibrosis? Myelofibrosis?
Es un trastorno de la médula ósea en el cual la médula es reemplazada por tejido cicatricial fibroso.
Causas
La médula ósea es el
tejido suave y graso que se encuentra dentro de los huesos. Las células madre
son células inmaduras en la médula ósea que se convierten en todas las células
sanguíneas. La sangre se compone de:
- Glóbulos rojos (los
cuales llevan oxígeno a los tejidos)
- Glóbulos blancos
(que combaten las infecciones)
- Plaquetas (que
ayudan a que la sangre coagule)
Cuando la médula ósea se cicatriza, no puede
producir suficientes células sanguíneas. Se puede presentar anemia, problemas de sangrado y un riesgo más alto de
infecciones.
Como resultado de esto,
el hígado y el bazo tratan de producir algunas de estas células sanguíneas.
Esto provoca que estos órganos se inflamen.
Con frecuencia se
desconoce la causa de la mielofibrosis. No hay ningún factor de riesgo
conocido. Cuando esto ocurre, a menudo se desarrolla lentamente en personas
mayores de 50 años. Las mujeres y los hombres resultan afectados por igual.
Existe un aumento en la incidencia de esta afección en los judíos Asquenazíes.
Cánceres de la sangre y la médula ósea, como
el síndrome mielodisplásico, la leucemia y el linfoma también pueden causar
cicatrización de la médula ósea. Esto se denomina mielofibrosis secundaria.
Síntomas
Los síntomas pueden
incluir cualquiera de los siguientes:
- Llenura abdominal, dolor o sensación de llenura
antes de terminar una comida (debido al agrandamiento del bazo)
- Dolor óseo
- Sangrado con facilidad, hematomas
- Fatiga
- Aumento de la
probabilidad de contraer una infección
- Piel pálida
- Dificultad para respirar con el ejercicio
- Pérdida de peso
- Sudores nocturnos
- Fiebre muy baja
- Agrandamiento del
hígado
- Tos seca
- Comezón
Pruebas y exámenes
El proveedor de atención
médica le hará un examen físico y le preguntará sobre los síntomas.
Los exámenes que se
pueden hacer incluyen:
- Conteo sanguíneo completo (CSC) con frotis de
sangre para verificar los diferentes tipos de células sanguíneas
- Nivel de daño tisular (nivel de la enzima DHL)
- Pruebas genéticas
- Biopsia de médula ósea para hacer el
diagnóstico y verificar si hay cánceres de médula ósea
Tratamiento
El trasplante de médula ósea o de células madre
parece mejorar los síntomas y puede curar la enfermedad. Este tratamiento
normalmente se contempla para personas jóvenes.
Otros tratamientos
pueden implicar:
- Transfusiones de
sangre y medicamentos para corregir la anemia.
- Radioterapia y quimioterapia.
- Medicamentos dirigidos.
- Extirpación del bazo (esplenectomía) si la hinchazón ocasiona
síntomas o para ayudar con la anemia.
Expectativas
(pronóstico)
A medida que se agrava
la enfermedad, la médula ósea deja de funcionar lentamente. El conteo bajo de
plaquetas lleva a que se presente fácil sangrado. La hinchazón del bazo puede
empeorar lentamente junto con la anemia.
La supervivencia
aproximada de las personas con mielofibrosis primaria es de unos 5 años. Sin
embargo, algunas personas sobreviven por décadas.
Posibles complicaciones
Las complicaciones
pueden incluir:
- Desarrollo de leucemia mielógena aguda
- Infecciones
- Sangrado
- Coágulos de sangre
- Insuficiencia hepática
jueves, 10 de junio de 2021
María Sarkis Yazbek Murad Murad de Murad - EL DESCONSUELO
El
desconsuelo.
La hambruna
ya corría su maratón indecorosa, adentrándose en las tierras sin restringir pasaporte
a ningún mortal, a medida que transitaba invitaba a padecer, a sentir, a ver
entristecer las miradas, a gemir la palabra pan, sin entender cuándo había pasado
eso y porqué, los hombres que no eran forzados a la guerra, migraban y los que
quedaban trataban de trabajar una tierra sin nada que cosechar, mientras que
las mujeres fueron las decididas, en su mayoría, viendo más allá de los mandatos,
salen a enfrentar la guerra, las enfermedades, el hambre y la desolación.
El dolor
más grande fue ver llegar una peste, la hambruna siempre anda con malas compañías,
sequías, ratas, piojos, fiebre, que no sucumbían a los simples ungüentos, paños
fríos o aceites y menos a los constantes y sinceros rezos de piedad. El tifus se
apodero de las victimas de la guerra e hizo estragos en oriente y occidente, un
daño colateral producto de esa contienda a la que fueron convidados de piedra,
y sin tener salvoconducto para evitarlo, ocurrieron las generales de la ley, le
tocó que golpeara su puerta y se llevara al hijo recién parido, Pedro, nieto de
José hijo de Sarkis, también Murad. En una mezcla de desgarro y entereza supo
enfrentar todo con ese corazón herido ferozmente. Lo envolvió en ese manto blanco
y acompañada por su padre le dio sepultura. Desde ese momento, María hizo carne
la memoria de ese hijo, vistiendo un riguroso negro de luto, el más negro e intenso
negro luctuoso de los negros y lo llevó hasta su tumba, siendo a mi entender el
más sublime homenaje que le tributara día a día, junto al rosario del amanecer.
Así era ella, de una simpleza austera, sin grandilocuencias. No pregonaba por el
reconocimiento y su recompensa era sentirse fiel a sus convicciones, sin importarle
el qué dirán.
Recuerdo
a María decirme que en casa de su padre, pese a la guerra, no sobraba dinero,
pero tampoco faltaba, lo que no había eran alimentos que comprar, la persecución
otomana regresó con nuevos ímpetus entre 1914 y 1918, bloqueando todos los
accesos a las montañas causando un desastre humanitario terrible, decenas de
miles de personas murieron de hambre y de enfermedades, mientras que otros tantos
miles, emigraron en busca de mejores oportunidades. Pensando en su hija dio vuelta
esa página de dolor y curtida por ese dolor, se desconecta de esas ataduras, gracias
a sus fugaces intentos anteriores, sale a los campos en busca del pan, se siente
responsable, se hace responsable, ejerce ese libre albedrío y transita esa responsabilidad
por diversos lugares, lleva esa libertad al límite de sus posibilidades, decide
ir más allá de las montañas y caminó en busca de trabajo y trabajó en donde pudo
y en lo que pudo, siempre pensando en lo que había quedado en casa. Así de cruda la realidad de esos tiempos en los
que se veían al asecho los daños colaterales, esas fallas del sistema, de los
desgobiernos, los egoísmos y los negociados de todos contra todos, pero a favor
de ellos, no de estos que, eran los conectados, los necesarios para alimentar la
“Matrix”, la Gran Puerta, que reproducía a su antojo los guarismos necesarios
para fortalecerse. Nada de eso era análisis filosófico de su cotidianidad, lo vivía
como podía y punto.
Muchos
fueron los tiempos en que, a la hora de la siesta, en ese silencio de pueblo,
se sucedían los relatos de lo ocurrido en aquellos años, de como fue mutando su
comportamiento para igualar sus beneficios, como aprender a fumar ya que para
eso se les otorgaba a los hombres un descanso en la cosecha, descanso que las
mujeres no tenían, y era por eso que sus pares la miraban primero con asombro,
luego la juzgaban, hasta que con admiración trataban de imitarla; o el de disfrazarse
y como polizón viajar en tren hasta la costa para recolectar sal. A medida que la
escasez se hacía más notoria, su capacidad de ingenio se agudizaba, de igual
manera que su perseverancia y su temple, hubo veces en las que tardaba días, después
semanas y hasta meses en regresar, eran las veces que, fortalecida por ese
libre albedrío a su diestra y su destino a la siniestra, volvía a romper el
espejismo y se escabullía en la maleza para que la enorme serpiente que cruzaba
el camino, no la viera y la devore. El llanto también la invadía, pero respetaba
el pacto de cambiar ira por lágrimas y la ayudaba a descargar sentimiento de
enojo, impotencia y soledad. Llanto y fortaleza cohabitaban en ella mientras
sus pies se llagaban de tanto caminar senderos. Solía ir con su hija a la
residencia patriarcal, donde se agolpaban de a cientos los peregrinos,
esperando que dieran la orden de entregar un pan y con una ingenua picardía de hambruna,
repetía la cola, las veces que podía, para poder regresar con dos o tres panes
más. Muchas, tiernas, dolorosas, fantásticas, crudas, pero muchas fueron esas historias
que atesora mi memoria, como cuando decide ir más allá de las fronteras de lo
supuestamente permitido y recorre desfiladeros de moral, que al regreso intentan
endilgarle con la más cruel flagrancia, llevada de boca en boca como regadero
de pólvora, en el chismerío más bajo de la aldea, desnudando francamente sus
pechos, ante la multitud, como prueba de su inocencia mancillada; o como cuando
fue motor de esperanza, donde el cura comentó su valentía de trabajar rudamente
en las tierras comarcales, mezclada entre los hombres, que asechaban su género,
imposible de cosificar, por su fortaleza y su clara vocación de vivir sin
doblegarse a ciertos mandatos, admirada por su padre, pero también por el cura,
que no era fiel discípulo del Patriarca, hoy lo llamaríamos cura en opción por los
pobres, pero también imitada por otras mujeres que entendieron el motivo de su
mitigar.
lunes, 17 de mayo de 2021
17 de MAYO
sábado, 15 de mayo de 2021
DE SEPARACIONES Y DE EX...
El vínculo con
un pasado y un presente, motivado por un quiebre y del que se saldrá tratando
de irse de la mejor manera. ¿Se puede?, si, se puede. De no lograrlo, se estará
yendo físicamente, pero se estará quedando. Si no se va teniendo memoria,
capitalizando lo bueno y priorizando el amor, se estará odiando y quedando
vacío de contenido, árido. No es lo mismo sentirse responsable que reconocer
una responsabilidad. Quien se siente responsable no puede pensar un hecho o un
acto sin quedar identificado con ese hecho o acto, por eso no puede sostenerlo
endilgando rápidamente la responsabilidad en el otro, pero si se reconoce una
responsabilidad, sin sentirse culpable, es haber comenzado a pensar, a
conversar y discutir. Hay que entender
que el amor puede terminar sin fatalismos y que ese fin es el brote de algo
mejor. Eso es reconocer que ambos son responsables y ambos se deben algo. Irse reconociendo
una deuda es estar tranquilo que no se es un estúpido.
¿Esto nos habla
de justicia? NO. ¿Esto nos habla de disculpas? A veces. Porque cada uno verá
qué puede hacer con su separación. Siempre hay cuestiones a resolver, sin que ello
implique equidad, surgiendo el escollo de pedirle al otro que sea diferente, de
una forma que no es, cuando esa diferencia fue la causa de la separación. Sí,
tal cual se lee, estos ex así se pelearán, como en los mejores tiempos, por las
mismas cosas y los mismos motivos por los que se separaron, manteniendo una
forma, otra forma, para seguir juntos. Por eso es que no existe motivo para una
separación, se dice basta, hasta acá llegué o no se quiere más, o simplemente
porque se elije estar en otro sitio. Por eso no hay justicia ni justificación,
porque no hay motivo. Lo importante es no repetir con el ex aquello de la
relación que los llevo al quiebre. Eso no es resignificar el vínculo, es separarse
siguiendo juntos de la peor manera, no dejando crecer, solo corroe.
Es interesante
observar a separados en cualquier charla al azar, es muy frecuente poder ver
como uno de ellos no evolucionó totalmente tras la ruptura, manteniendo
pequeños (o no tan) resabios de lo que motivó el fin. ¿Cómo verlo? Solo
escuchando definiciones de molde, respuestas calcadas, como quedado todo en su
propio entender, sin tener en cuenta la evolución del otro (eso es irse de boca),
encasillando a ese otro en el prejuicio que le motiva el enojo y donde aflora
esa vehemencia que no lo deja escuchar ni escucharse. Solo dice en lo que él
pudo tildarse del otro, sin permitirse venir en el tiempo y por ende estar
presente, para mirar y ver, oír y entender que, quien esta como interlocutor es
ese otro, que no se queja, que simplemente intenta adentrarse al diálogo desde
el hoy, después de haber tamizado ese vínculo y creyendo rescatar lo bueno.
No se necesita
justificar para dar una respuesta, se necesita haber deconstruido el vínculo.
Y no olvidemos
que “todo reproche esconde un autorreproche” (Freud)
jueves, 13 de mayo de 2021
LA QUEJA Y LA VICTIMIZACION
La queja como reclamo, es un agente de cambio. La acción ante esa queja coloca al sujeto como protagonista directo de ese cambio a conseguir. Entonces podemos decir que, ante una situación desagradable, la queja es una herramienta más con la que se puede modificar o mejorar una situación. Para él la felicidad no es una meta inalcanzable, sino una construcción diaria.
Ahora si a esa
queja se la usa como escudo permanente y es una constante ante cada situación
de conflicto, corroe. Y no me estoy refiriendo a situaciones dolorosas que
ponen al sujeto mas vulnerable, sino a la queja como estilo de resolución,
donde el problema no es promotor de la misma. En tal caso el sujeto deberá ver
qué hace con eso, ya que a las claras se ve que el camino no es el debido. Para
él la felicidad es una meta inalcanzable y no una construcción diaria.

